Regresé ayer de un viaje que pesará siempre en mi memoria.
Con mis acuarelas pinté el mar, y admiré como se teñía de mis colores. Arrojé mi estuche al agua, y vi las pastillas deshacerse en humo de tonos confusos.
Y miré el horizonte.
Lejos, lejos del mar. Escribí hace tiempo que me quedaba del mar lo que cabía en una caracola. Ayer volví de el, y he traído conmigo muchas.
Yo era un extraño Holandés... desterrado a la tierra hasta que encontrase a quien amar... y por fin he vuelto a pisar el mar.
Del egoísmo esclavo,
los secretos del mago son revelados...
Mi cara contra el frío viento húmedo de sal... recordando el sabor de tus labios al besar...
Todo vuelve a mi, el acantilado, el rascacielos en la bruma...
¿Que importará
llamar a la niebla mar?
Golpeo con mi voz esta ciudad
gritando tu nombre a la tempestad.