¿Quién Soy?
Mi nombre no es Sebastián Vulmén, pero no dudo ni por un instante que ese es quien soy.
Soy artista, soy poeta, soy diseñador... soy mis proyectos, soy creador y creación de mi mismo.
Corren por las vías del metro más letras que sangre por mis venas,
Y han muerto en mi mente más sueños que suicidas bajo tus ruedas.
¿Sabéis esa sensación cuando, al mirar atrás, confundes los días, las noches, y te das cuenta de lo insulso de la vida si ni siquiera puedes ordenarla? Es frustrante. Con este diario quiero ordenar los días, las noches, los dibujos y los versos.
Este no es mi primer Blog. Antes tuve sueños de carretera, y conviví con los
Poetas Subterraneos, de la mano de mi siempre amada musa y amiga poetisa
Rose Lowell. Allí escribí mi epitafio, y decidí perderme en el olvido. Y ahora, sin embargo, he vuelto una vez más.
¿Leerá alguien estas palabras? Me trae sin cuidado... son sobre todo para mi, si alguien disfruta de mis patéticas vivencias desde el alto trono de una vida mejor, lo celebro. Pero que no espere de mi más que lo que reservo para Dios, sufrimiento en justa ofrenda por obligarme a crearme así.
Me gustaría volver al principio con todo lo aprendido. U olvidarlo totalmente. Me gustaría ser yo del todo o nadie en absoluto.
La poesía no hará de nadie mejor persona, y menos la mía. No pretendo más que aprender a crear belleza... soy un pulpo repugnante y blando, que deja versos a su paso... para no perderse en el océano.
Soy joven aún (creo). Y antes de tirar lo que me queda al fondo del mar ¡Pienso gritar! No moriré sin ser algo más que un proyecto sin acabar.
Pienso volar a lo más alto, más que nadie en esta ciudad, este mundo de mierda, esta podrida humanidad. Lejos del suelo, moriré en el cielo. Y todo aquel que no venga conmigo, puede quedarse atrás.
Desde hoy, y hasta el final, diré lo que hice cada día.
Y si alguien que, en indiscutible enfermedad y locura, me amara y, leyendo estás palabras, me odiara, se compadeciera o tal vez llorara, advierto...
Mi nombre es Sebastián Vulmén, y juro por ti y contra Dios, pero sobre todo por ti, que cuanto escribo puede o no ser cierto.