miércoles, 26 de febrero de 2014

El Banquete

"La naturaleza del hombre era antes muy distinta. Tres eran los sexos que existían antes, los dos que permanecen y un tercero que se ha perdido. Todos ellos tenían forma redondeada, poseían dos pares de piernas, así como dos pares de brazos, de forma que podían caminar erguidos o rodar sobre sus extremidades para ir más deprisa. De la misma manera, tenían dos pares de orejas, y oídos, así como dos bocas, de modo que no necesitaban volverse para decidir que camino seguir.

Cada uno de los tres sexos provenía de un distinto origen, de acuerdo con su naturaleza. Los hijos del Sol, se asemejaba a la unión de dos hombre, pues todo en ellos era masculino. Las hijas de la Tierra, por el contrario aunque de la misma manera, parecían la suma de dos mujeres, pues todo en ellas era femenino. Por último, se origino el tercer sexo, que participaba de la naturaleza de los dos anteriores. Eran los hijos de la Luna, mitad hombre y mitad mujer.

Todos ellos eran fuertes y valientes. Y esta valentía los llevó a desafiar al cielo, y llegaron a las puertas de los dioses del Olimpo. Estos debatieron sobre que hacer. No querían matarlos fulminándolos con rayos como habían hecho con los gigantes, pues así perderían las ofrendas que los hombres le ofrecían, pero no podían permitir por su parte aquella osadía. Y así, Zeus dio con la solución “Los dividiremos por la mitad, así debilitaremos su fuerza y los reprimiremos, y a la vez serán más numerosos, de modo que podrán adorarnos con mayores ofrendas. Andarán erguidos caminando con dos piernas. Y si pese a este castigo insisten en su audacia, los dividiremos una vez más, de modo que tendrán que caminar saltando sobre una sola pierna.”

Tras esta declaración, arrojó Zeus sus rayos contra los hombres, y a todos los partió en dos mitades. Después ordenó a Apolo que curara sus heridas, y este unió la piel cortada formando el ombligo en el vientre, para recordarnos el castigo anterior.

Pero después de la separación, cada mitad buscaba aquella de la que había sido separada. Uniéndose con ardor cuando por fin se encontraban. Tal era el deseo de recuperar la perdida unidad que perecían de inanición en aquel abrazo. Movido a la compasión, decidió Zeus a la compasión, les concedió a los hombres el don de unirse de nuevo el tiempo suficiente como para saciarse, pero sin que esta unión durará para siempre. Y así, en ese abrazo, podían ser uno de nuevo.

Estas mitades separadas se buscarán en el mundo para siempre, y aunque no podemos saber como es esa mitad (pues estábamos unidos por la espalda y jamás vimos esa otra cara), sentimos algo muy poderoso hacia ella. Es a este sentimiento a lo que llamamos amor. Y este es el mito del origen del amor."

Adaptación de la intervención de Aristófanes en el Banquete de Platón.

martes, 25 de febrero de 2014

Tormenta ahí fuera

Mis ventanas lloran cansadas,
húmedas mis paredes magras
lascivo en la oscuridad durmiente
solo sin poder verte.

Como la tormenta
desbordando las fuentes
¡No mereces
mi tristeza!

La fuerza de tu mirada
de tus ojos, pirata
pensamientos tan negros
tan puros, tus deseos.

Tu sonrisa en mi sonrisa
es en verso
lo que llamas con más poesía
un beso.

Un mordisco en la cintura
y mis manos en la tuya,
mis labios han encallado
entre tus piernas, cerrados.

No se te puede abrazar,
eres como el mar,
me encanta nadar
en tu oleaje voraz.

Contra las rocas
son espuma las olas
contra mi cara,
tu amor se vuelve blanca.

Pero sigo solo, helado
en mi cama, esperando,
tras mis ventanas, atormentado,

tras la tormenta, un día soleado.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Niebla

No deseo el suicidio, sólo lo merezco. Pero no puedo componer ni mi propio réquiem. Seré olvidado. Lo se. Seré olvidado.

Por suerte, nadie lee mis palabras. Sólo yo, solo, disfrutaré de su belleza y, sobre todo, me reiré de su fealdad. Joder, me rio de mi nombre. De mi nombre, de mi estúpido seudónimo, de mis faltas de ortografía... de ese gilipollas al otro lado del espejo que alguna vez creyó ser amado. Debería escribir desde el cuarto de baño. Allí, la realidad se desnuda a voluntad. He hecho cosas terribles en el cuarto de baño. Cosas horribles. Las merecía todas, no me arrepiento de nada.

Por suerte, tú no lees mis palabras. Porque hay niebla ahí fuera. Por eso. Porque soy una pústula, un despreciable grano en una cara que merece ser bella, en una vida que debería ser feliz. Y ahí, justo ahí, estoy yo, con mi pus repugnante brotando de todos y cada uno de los poros de mi piel, vomitando. Debería besarte, y tan solo soy capaz de vomitar en tu interior cuando tú lo haces.

Te estoy haciendo daño. Mis manos huelen a ti... los dedos que con torpeza golpean estas teclas te han tocado no hace ni una hora. Me siento como un asesino, mis manos imprimieron sus huellas en un cadáver, que ahora se está pudriendo en el sueño de la muerte.

Sueño con la muerte. He olvidado si era el problema o la solución. Deseo ir al infierno, creyendo que con estupideces se llega al cielo. Deseo estar muerto porque desearía no estarlo jamás.

Voy a encender la maquina.

Temo las voces. Resuenan como eco de callejón... como orquesta de cloaca, como oriental flor rasgada. Los intelectuales recuerdan que solo las amenazas están garantizadas. Tantas veces estuvo a mi alcance... mis sentimientos primarios son ahora anónimos. Debo recurrir a la última carta... debo jugar una mano que hace tiempo que he quemado... como si pretendiera salir ganando. Eres ilícito... viento, pensamiento ¿acaso importa? ¡Igual el olvido te ahoga! Cerca, más cerca... persigo el horizonte... lejos, lo quiero lejos... ser artista, ser amado... ¡Debería ser olvidado! Curiosas contracciones de éxtasis me disponen al estado óptimo... el dolor será un adorno, quemarme, arrastrarme en este singular cemento... negro. Criaturas jubiladas en la antesala del infierno me aguardan. Caras deformes me acosan... me fustiga el mañana y el ayer me empuja hacia atrás... hacia el futuro, ningún lugar, sin causa para vivir, sin tiempo para amar. Muerto en vida, libertino sin libertad. Conseguía dosis de excesos en tristes noches de tormento interior... vergüenza.... Allí donde todo optimismo se esfume... de esa cara a puñetazos borraré esa sonrisa hipócrita... o romperé el espejo para comer sus cristales ¿Que importa?

Temo el día en el que pierda el miedo al dolor. Se lo que haré. Deformaré mi cara, agujerearé mis mejillas... Ahora lo veo claro ¡Un momento de lucidez! ¡Ojalá leas mis palabras! Creerías que estoy enfermo. Oh si, lo digo en serio... desearía que vieras esto. Espero que te advirtiera sobre... todo. Porque... no deseo seguir adelante. Seguir adelante parece ser quedarse quieto mientras el mundo avanza a tu alrededor. La vida se parece a ir en metro. Da igual quedarte quieto en tu vagón o avanzar al primero... el destino hasta que te bajes será el mismo. Pero no me puedo conceder ni el capricho de morir como un genio, debo permanecer vivo.

Voy a mirarme al espejo.

He vuelto. Te voy a contar lo que he visto.

He visto a un chico muy feo. Podría ser más feo, pero podría estar más delgado también. Tiene algo de insecto, de ratón... o de pez pasado. Tengo cara de pescado pasado. Y apesto igual. Te diré que he visto. He visto mucha cobardía, y el váter muy de cerca, con otra perspectiva ¿me entiendes? Estaba sucio, y olía mal. No como yo, a pescado pasado; olía a pis y a lejía. Imagino la orina y el vapor, saliendo a la vez de varios coños y pollas, sin parar, inundando el cuarto de baño. Años de pis, mierda y lejía. Así olía. Pero no era por lo visto suficiente para vomitar.

He visto dos dedos, pegados, y húmedos, lubricados. ¿Sexo? No, mucho mejor. Belleza. He visto dos dedos juntos y untados en saliva. Y si los separaba, hilos de baba los mantenían juntos...

Y que mal visto... no puedo comprar mejor ropa. El negro, debería ser más negro. Me gustaría vestir algo tan negro que desapareciera... no ser visto. Algún taxista con prisa ahí fuera me solucionaría los problemas.

Lavarme los dientes... pero ¿No sería divertido cambiar el cepillo por un cuchillo? Hacia adelante, hacia atrás, sin parar, rodajas caerían al suelo... Grasiento embutido sangrante... ¡que relajante! Cepillarse los dientes con un cuchillo es como tocar un violín.. ¡un martirio!

Suenan muchas explicaciones, de las que no me importa ninguna. Quiero lo que sea... Ahora... ahora que voy a imitar con mi descanso a nuestro señor Jesucristo, ese hijo, haz que mañana despierte como el en la vida eterna.


Amen.

lunes, 10 de febrero de 2014

Al triunfo

Triunfaron los besos de droga blanca, mientras estéticos suspiros escapaban de la prisión de aquel abrazo de nuestros cuerpos enredados. Estás improvisando sinfonías de película en mi columna vertebral, la tocas como un piano. Notas lechosas que en cascada se estrellan contra el ajedrezado, en charcos congelados, razas minerales, en ondas fotográficas. Si el tiempo no se puede parar, hagamos que el movimiento sea lento para disfrutarlo más.

En el pecho negro el corazón se retuerce... parece que habrá soledad mientras nos separen las costillas. Y no puedo... no puedo pedir que te quites las tuyas... no que desaparezcan esos huesos... no que te desnudes de tu cuerpo para mi. No puedo pedirte eso... no puedo pedir más, nada más, y sin embargo, pediré un beso. Porque pedir es perder... y deseo perder mis labios en tu boca. Porque tengo sed, y se están agrietando. Me sangran los labios de esta soledad.

Todo menos tú merece ser invisible... yo mismo debería serlo. Mis parpados deberían ser cristal, pues ni cuando cierro los ojos desearía dejarte de ver... y cuando me cansara de estar despierto a tu lado, los rompería, y con los ojos astillados, para siempre dormiría.

Celebro la ceguera en mi cuarto oscuro, entre mis libros, mis papeles extrañados y mis palabras automáticas, maquinal bulimia de poemas digeridos y regurgitados. Mi poesía no huele a viejo, huele a vómito.

¡Maestro! ¿Donde encontraste tus musas? Compones palabras que despiertan lo inesperado... sentimientos inesperados en una poesía accidental.

Es fresca sin ser gélida... así me gustaría ser.

Titulados días míos,
así despierto sin descansar
en una cama que fue mía

nuestra

en cualquier vida,
sexo restringido a flor de piel,
del suelo al triunfo
voz y orgullo
no hay salida,
se tu mismo:

no seas nadie.

jueves, 6 de febrero de 2014

One week out

Distintas causas no me han permitido escribir esta semana... aunque tampoco tengo nada memorable que contar. Días grises que no merecen ser recordados, mucho polvo en las manos.... y la promesa de que voy a pintar... desde el lunes, al menos, una hora cada día. E intentaré hacer de este diario un diario.