martes, 25 de febrero de 2014

Tormenta ahí fuera

Mis ventanas lloran cansadas,
húmedas mis paredes magras
lascivo en la oscuridad durmiente
solo sin poder verte.

Como la tormenta
desbordando las fuentes
¡No mereces
mi tristeza!

La fuerza de tu mirada
de tus ojos, pirata
pensamientos tan negros
tan puros, tus deseos.

Tu sonrisa en mi sonrisa
es en verso
lo que llamas con más poesía
un beso.

Un mordisco en la cintura
y mis manos en la tuya,
mis labios han encallado
entre tus piernas, cerrados.

No se te puede abrazar,
eres como el mar,
me encanta nadar
en tu oleaje voraz.

Contra las rocas
son espuma las olas
contra mi cara,
tu amor se vuelve blanca.

Pero sigo solo, helado
en mi cama, esperando,
tras mis ventanas, atormentado,

tras la tormenta, un día soleado.