miércoles, 12 de febrero de 2014

Niebla

No deseo el suicidio, sólo lo merezco. Pero no puedo componer ni mi propio réquiem. Seré olvidado. Lo se. Seré olvidado.

Por suerte, nadie lee mis palabras. Sólo yo, solo, disfrutaré de su belleza y, sobre todo, me reiré de su fealdad. Joder, me rio de mi nombre. De mi nombre, de mi estúpido seudónimo, de mis faltas de ortografía... de ese gilipollas al otro lado del espejo que alguna vez creyó ser amado. Debería escribir desde el cuarto de baño. Allí, la realidad se desnuda a voluntad. He hecho cosas terribles en el cuarto de baño. Cosas horribles. Las merecía todas, no me arrepiento de nada.

Por suerte, tú no lees mis palabras. Porque hay niebla ahí fuera. Por eso. Porque soy una pústula, un despreciable grano en una cara que merece ser bella, en una vida que debería ser feliz. Y ahí, justo ahí, estoy yo, con mi pus repugnante brotando de todos y cada uno de los poros de mi piel, vomitando. Debería besarte, y tan solo soy capaz de vomitar en tu interior cuando tú lo haces.

Te estoy haciendo daño. Mis manos huelen a ti... los dedos que con torpeza golpean estas teclas te han tocado no hace ni una hora. Me siento como un asesino, mis manos imprimieron sus huellas en un cadáver, que ahora se está pudriendo en el sueño de la muerte.

Sueño con la muerte. He olvidado si era el problema o la solución. Deseo ir al infierno, creyendo que con estupideces se llega al cielo. Deseo estar muerto porque desearía no estarlo jamás.

Voy a encender la maquina.

Temo las voces. Resuenan como eco de callejón... como orquesta de cloaca, como oriental flor rasgada. Los intelectuales recuerdan que solo las amenazas están garantizadas. Tantas veces estuvo a mi alcance... mis sentimientos primarios son ahora anónimos. Debo recurrir a la última carta... debo jugar una mano que hace tiempo que he quemado... como si pretendiera salir ganando. Eres ilícito... viento, pensamiento ¿acaso importa? ¡Igual el olvido te ahoga! Cerca, más cerca... persigo el horizonte... lejos, lo quiero lejos... ser artista, ser amado... ¡Debería ser olvidado! Curiosas contracciones de éxtasis me disponen al estado óptimo... el dolor será un adorno, quemarme, arrastrarme en este singular cemento... negro. Criaturas jubiladas en la antesala del infierno me aguardan. Caras deformes me acosan... me fustiga el mañana y el ayer me empuja hacia atrás... hacia el futuro, ningún lugar, sin causa para vivir, sin tiempo para amar. Muerto en vida, libertino sin libertad. Conseguía dosis de excesos en tristes noches de tormento interior... vergüenza.... Allí donde todo optimismo se esfume... de esa cara a puñetazos borraré esa sonrisa hipócrita... o romperé el espejo para comer sus cristales ¿Que importa?

Temo el día en el que pierda el miedo al dolor. Se lo que haré. Deformaré mi cara, agujerearé mis mejillas... Ahora lo veo claro ¡Un momento de lucidez! ¡Ojalá leas mis palabras! Creerías que estoy enfermo. Oh si, lo digo en serio... desearía que vieras esto. Espero que te advirtiera sobre... todo. Porque... no deseo seguir adelante. Seguir adelante parece ser quedarse quieto mientras el mundo avanza a tu alrededor. La vida se parece a ir en metro. Da igual quedarte quieto en tu vagón o avanzar al primero... el destino hasta que te bajes será el mismo. Pero no me puedo conceder ni el capricho de morir como un genio, debo permanecer vivo.

Voy a mirarme al espejo.

He vuelto. Te voy a contar lo que he visto.

He visto a un chico muy feo. Podría ser más feo, pero podría estar más delgado también. Tiene algo de insecto, de ratón... o de pez pasado. Tengo cara de pescado pasado. Y apesto igual. Te diré que he visto. He visto mucha cobardía, y el váter muy de cerca, con otra perspectiva ¿me entiendes? Estaba sucio, y olía mal. No como yo, a pescado pasado; olía a pis y a lejía. Imagino la orina y el vapor, saliendo a la vez de varios coños y pollas, sin parar, inundando el cuarto de baño. Años de pis, mierda y lejía. Así olía. Pero no era por lo visto suficiente para vomitar.

He visto dos dedos, pegados, y húmedos, lubricados. ¿Sexo? No, mucho mejor. Belleza. He visto dos dedos juntos y untados en saliva. Y si los separaba, hilos de baba los mantenían juntos...

Y que mal visto... no puedo comprar mejor ropa. El negro, debería ser más negro. Me gustaría vestir algo tan negro que desapareciera... no ser visto. Algún taxista con prisa ahí fuera me solucionaría los problemas.

Lavarme los dientes... pero ¿No sería divertido cambiar el cepillo por un cuchillo? Hacia adelante, hacia atrás, sin parar, rodajas caerían al suelo... Grasiento embutido sangrante... ¡que relajante! Cepillarse los dientes con un cuchillo es como tocar un violín.. ¡un martirio!

Suenan muchas explicaciones, de las que no me importa ninguna. Quiero lo que sea... Ahora... ahora que voy a imitar con mi descanso a nuestro señor Jesucristo, ese hijo, haz que mañana despierte como el en la vida eterna.


Amen.