"Si él puede hacerlo, entonces debes pensar ¿Por que no yo?"
Puedes intentar ser el mejor, siempre y cuando creas que no lo eres.
Escribí con optimismo en la biografía de este diario restando importancia al hecho de que lo más probable es que nadie en absoluto me lea. No discutiré sobre lo práctico y lo tranquilo que eso me deja a la hora de escribir este diario. Pero teniendo en cuenta que gente que me conoce/"aprecia" tiene este blog... en fin, ese regustillo a soledad mal aceptada no deja de molestarme.
¿Cual es, realmente, mi pretensión al escribir? Dejar constancia de lo que me va ocurriendo, me digo, siendo ingenuo conmigo mismo. La realidad es que... esto es verdad a ratos. Hoy, por ejemplo... tanto y tan poco que contar... Muchas cosas de mi mismo que odio han aflorado en las últimas veinticuatro horas, teniendo dificultades serias para evitarlo. En primer lugar, esa especie de ego contenido, inaceptado. porque quiero ser el mejor, pero, si no lo soy ¿lo seré alguna vez? ¿merece la pena el tiempo a pagar por esta infantil pretensión?
Pero ojala esto fuera lo único... el amante borrador resulta que no me amó jamás... y esto es una gran verdad, conocida ya desde hace tiempo. Aquello era falso, muy falso. Yo ahora soy feliz con otro, y, sin embargo, ver que el sufrimiento (por culpa mía, está claro) de hace ya largos meses... me da un terrible dolor de cabeza. ¿Tan estúpido es el hombre como para esto, me pregunto? eso parece. Dan ganas de gritar, de restregarle mi libertinaje, peregrino en cuerpo de nadie. Nemo acostado al lado de un anónimo marinero. Soy Nemo, libertino zombie, clausurado y feo cuerpo.
Digamos algo bueno... mi musa me visitó esta noche, y dormiría para siempre en su abrazo, en su cuerpo, en sus besos. Lo quiero, estoy seguro, tan seguro que dejaría toda esta mierda por el, solo el. Y, sin embargo... mi egoísmo, temo mi egoísmo. Y mis pretensiones. Odio esas pretensiones que me hacen vivir. Mis pretensiones son la máquina de Mary Bomen, encerrada en su sótano, sin luz, sin comer, sin beber, sin placer, solo las pretensiones, la máquina, matando a su amado y, finalmente, envenenando su cuerpo.